Resulta inadmisible la posición de los Sindicatos convocantes de la huelga de Metro. No creo que deba aceptarse de ninguna forma el pulso que plantean los trabajadores. Las medidas por parte del Gobierno de la CAM deben ser contundentes: suspensión de empleo y sueldo para los que hayan incumplido los servicios mínimos.
La huelga no es de recibo por varios motivos. El primero de todos tiene que ver con la injusticia de sus planteamientos. El Decreto ley del Gobierno de la Nación está planteado desde la necesidad de disminuir el gasto público. Por tanto, resulta completamente apropiado trasladar esa política de contención del déficit a las Empresas Públicas. Otros muchos trabajadores de las mismas han visto disminuidos sus ingresos y han expresado su desacuerdo con medidas proporcionadas: Movilizaciones, huelgas legales e incluso se han planteado recursos judiciales contra el descenso en las nóminas. Sin embargo, en ningún caso se ha planteado una reivindicación tan desproporcionada y en términos tan desproporcionados.
El segundo argumento para mostrarse en contra de esta coacción tiene que ver con su incidencia negativa en la productividad. Están por cuantificar las pérdidas económicas que generará. Justo lo que necesitamos ahora. Que cientos de miles de madrileños lleguen tarde a sus empleos, a sus repartos, a sus gestiones comerciales. Habrá incluso quien pueda perder su empleo por no asistir a su puesto de trabajo. Por no añadir el daño en determinadas urgencias que genera el colapso de tráfico generado por la interrupción del servicio del metropolitano.
En tercer lugar, se atenta contra la libertad de los propios trabajadores de Metro que deciden no apoyar la huelga. Los piquetes sindicales autodefinidos como informativos, no dejan de ser una herramienta que cercena la autonomía del que quiere ir a ocupar su puesto de trabajo. Claro, que a los liberados sindicales son a los que nunca echan a la calle, en su privilegiada condición de “defensores de los trabajadores”.
Merece un comentario aparte la postura adoptada por los dirigentes políticos de los partidos de la oposición. Su postura irresponsable les retrata en su condición partidaria, bien lejos de la que debería mantener un servidor del ciudadano, independientemente de su orientación ideológica.
Pero claro, algunos no pueden soportar que una comunidad autónoma como Madrid, se destaque de forma tan evidente del resto, mientras está gobernada por el PP. El déficit público de gestión de la CAM es del 0,77 % (el de España anda cerca del 13%). Hace menos de un mes la CAM colocó algo mas de 1.500 millones de euros de deuda pública en menos de 3 horas y con 97 puntos básico de diferencial con el bono alemán. Al mismo tiempo España tuvo que pagar para colocar 3.000 millones mas de 220 puntos básicos.
Afortunadamente, los madrileños no son tontos. De hecho, probablemente sean de los ciudadanos de España más informados y con mayor capacidad para crear su propia opinión de cómo suceden las cosas. El tiempo dirá quien va a salir más perjudicado de este envite… o ¿es un órdago?
Si queréis conocer el convenio del Metro, para tener una información completa podéis pinchar este enlace.
http://www.solidaridadobrera.org/downloads/pdfmetro/CONVENIO_COLECTIVO_2009.pdf
30 junio, 2010
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2 comentarios:
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Esto fue escrito en junio y de ahi que las huelgas se han extendido a todo el pais y a todos los paises... curioso e interesante.
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