¡Qué degeneración la de nuestros sindicatos españoles!
Nadie va a poner cuestión a estas alturas la importancia de las agrupaciones sindicales en la defensa de los derechos de los trabajadores. Sin embargo, la esencia de sus objetivos y sus luchas se ha diluido con el paso del tiempo. Este hecho es más patente en el caso de los sindicatos mayoritarios españoles. La preocupación por los trabajadores ha pasado a un segundo plano, superada por otros dos valores que actualmente se consideran de mucha mayor importancia.
El primero de estos dos valores se relaciona con el posicionamiento político acrítico e incondicional con el gobierno del presidente Zapatero.
El segundo de estos valores concierne de forma directa al mantenimiento de una situación de privilegio y de dependencia económica del estado.
Esta translocación de las prioridades es si cabe, más obscena en la coyuntura de recesión y desempleo en la que nos encontramos. Nuestros sindicatos no sólo han sido capaces de mostrarse alejados de la realidad social, sino que además se han constituido en una de las organizaciones menos productivas que existen en nuestro país. Con un número creciente de liberados sindicales, dilapidando los escasos recursos del estado y las empresas, estas organizaciones se perpetúan en un dañino círculo vicioso. Cuanto mayor es el número de mantenidos, mayor es la necesidad de mostrarse sumiso con el pagador. A su vez el pagador se sustenta en el apoyo de sus mantenidos, independientemente de que sus actuaciones políticas favorezcan a los defendidos por las organizaciones sindicales.
En estos tiempos de crisis en los que se pide de forma correcta la revisión del modelo productivo, financiero y político, no estaría de más que los sindicatos, especialmente los más mayoritarios, se plantearán una catarsis completa y una vuelta a los orígenes. Mientras tanto los trabajadores, entre los que por supuesto me incluyo, tendremos que seguir soportando que de nuestros sueldos se derive una parte importante de la financiación de estos liberados sindicales. Por desgracia, los seguiremos viendo por las dependencias de nuestras empresas mientras reparten vacías consignas políticas y toman demasiadas veces al día.
Ahora, con las medidas impuestas desde Europa a Zapatero para contener el déficit, esas que ya había pedido el PP y que fueron despreciadas, con esas medidas ahora improvisadas, digo, harán algo de ruido..., pero poco, poco ruido.
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